DEL 23 DE AGOSTO AL 22 DE SEPTIEMBRE:
“MES DE CELEBRAR CON LA PAREJA O LA FAMILIA”
Cuando uno habla de filosofía, necesariamente debe remitirse a la palabra “ENCUENTRO”. Y ¿qué es encontrarse? Hay varias posibilidades: una es encontrarse a uno mismo que es como un autodescubrimiento. Otra es obtener algo que se había perdido. Y por último, vamos a destacar el reunirme con otro o con otros. Aparece un común denominador en cada uno de estos significados “hallar”. Así pues, encontrarse es hallar.
Celebrar es encontrarse, por lo tanto, celebrar es hallar. ¿Hallar qué? A los que son como yo. A los que pertenecen a mi círculo de ideas. A los que amo. Es encontrar el camino para continuar con la construcción de mi propio ser.
Ahora bien, celebrar implica compartir. Entonces, celebrar es encontrarse y compartir. Es el reconocimiento de mi pertenencia a algo. Es corroborar que no estoy solo. Es impregnarme de la magia que une. En una palabra, es hacerme más fuerte. En la antigüedad, los grandes iniciados se encontraban con el objeto de hacerse más fuertes. De incrementar su magnetismo para así lograr realizar todos sus deseos.
Si miramos la historia de las comunidades siempre se han encontrado para celebrar. Cada una lo hace a su manera. Inclusive algunos instituyen rituales o actos que de manera repetitiva buscan realizar algo que se busca.
Celebrar es identidad. Marca mi estilo de vida.
En nuestra comunidad filosófica celebramos de acuerdo a algunos momentos que hacen parte de las doce prácticas que realiza el humanista feliz, bello y rico a lo largo del año solar. En nuestros encuentros preparamos las condiciones del lugar en donde vamos a realizar nuestra celebración: hay una mesa en la cual se encuentran la luz, la tierra, la presencia de la naturaleza, el libro de las posibilidades, dinero y no puede faltar, “El Ejercicio de la Mente” y la Música interpretada por nuestros artistas.
Se realiza la señal que nos identifica como una unidad. Se procede a hacer el “Ejercicio de la Mente”. Se hace el tiempo de silencio. Se hace lectura del Libro de las Posibilidades. Se hace la reflexión entorno a un tema. Y finalmente, comemos y realizamos el aporte económico establecido por los integrantes de la comunidad que servirá para autofinanciar las actividades que se programen. Todos estos momentos son delegados a los integrantes de la comunidad para que haya dinamismo y apropiación. Han resultado cosas muy interesantes.
Esta forma de celebración no solo se realiza en comunidad, también cada pareja o cada familia lo hace para sí mismos de tal forma que las ideas filosóficas sean dinámicas y se trascienda nuestro estilo de vida. Celebrar en pareja o como familia es la magia realizadora por excelencia. No debemos olvidar que el núcleo de la sociedad humana está en cada persona. Por eso, inclusive cuando se realiza la celebración comunitaria, se comparte la experiencia que se ha tenido en las celebraciones particulares que hacen las parejas y las familias. Aquí se manifiesta de nuevo el “compartir” como un carácter fundamental.
Las celebraciones en pareja o con la familia traen consigo el análisis y la proyección de las ideas filosóficas. No hay nada más hermoso que ver como en las parejas y en las familias se fomenta el dialogo y por lo tanto, el abundante conocimiento.
Así pues, humanista feliz, bello y rico no pares de celebrar porque en la celebración hay un gran pedazo de la magia de nuestra comunidad.
Felicidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario