PENSAMOS
SOBRE EL MATRIMONIO IGUALITARIO
Nuestro mundo, en su conjunto, es un mundo diverso. Por más que seamos
animales, en nuestro caso, humanos, cada uno es representación de lo que quiere
de sí mismo. Es decir, la vida que cada
uno desea es solo una decisión individual.
Y como pertenecemos a una comunidad, en este caso humana, esa
representación individual se incorpora en el conjunto de las representaciones
individualidades y se suma a todas configurando lo que vemos.
Decir que cada uno
representa lo que quiere de sí mismo y que su vida es un acto de su voluntad
implica hablar de creación. Nos creamos
a sí mismos.
Así las cosas, consideramos
que el matrimonio igualitario es una manifestación natural del inmenso amor
humano. Que los humanos tenemos la
maravillosa capacidad de relacionarnos de diversas maneras y que estas
relaciones constituyen la mecánica de una sociedad humana. Consideramos que los hombres y las mujeres
tenemos la libertad de elegir con quien compartir nuestra vida. Y aquí llamamos libertad al poder de la
decisión.
Consideramos que el concepto
de familia hace mucho superó la definición tradicional de que la familia es exclusivamente
la relación establecida entre un hombre y una mujer. Hoy vemos familias en donde el cabeza de
familia es el papá, o la mamá, o el abuelo, o la abuela, o la tía, o el hermano
mayor.
Nadie puede negar la
diversidad. Es una característica del
universo y es el punto sobre el cual deben erigirse todas las sociedades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario